China detiene las importaciones de GNL de Estados Unidos
Los exportadores estadounidenses de gas natural licuado (GNL) se han visto en el frente de batalla de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El 10 de febrero, Pekín impuso un arancel del 15% a los envíos de GNL estadounidense como represalia a los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones chinas. Esta medida paralizó las importaciones chinas de GNL estadounidense. Al cierre de esta edición, las entregas aún no se han reanudado, lo que marca la interrupción más larga en el comercio de GNL entre estos dos países. Cabe recordar que el GNL se convirtió en un instrumento en la guerra comercial entre Estados Unidos y China durante el primer mandato de Trump.
Eludiendo los aranceles, los compradores chinos de GNL estadounidense con compromisos a largo plazo están desviando los envíos a Europa para revenderlos. Estados Unidos es uno de los pocos productores que impone pocas o ninguna restricción a los destinos de las cargas, lo que significa que los compradores pueden enviar GNL estadounidense a cualquier lugar. Los compradores chinos de GNL estadounidense están obteniendo actualmente precios más altos en Europa que en Asia gracias a que los compradores europeos están reponiendo sus inventarios de gas natural, agotados tras un invierno relativamente frío.
Estados Unidos fue el mayor proveedor de GNL de Europa en 2024, representando el 45% de sus importaciones, según Kpler, una empresa de datos y análisis. China, como revendedor de GNL estadounidense, comienza a reducir esa cuota de mercado. A largo plazo, se prevé que la demanda de gas de Europa va a diminuir. Los datos de la Administración Internacional de Energía (AIE) muestran que se espera que el consumo de gas en Europa disminuya de 17,9 billones de pies cúbicos (507 x 109 m³) en 2023 a entre 9,9 billones de pies cúbicos (281 x 109 m³) y 14,3 billones de pies cúbicos (407 x 109 m³) para 2035. Estados Unidos necesitará nuevos mercados para vender su abundante suministro de gas natural. Las maniobras de China en materia de GNL tendrán un impacto mínimo en su propio mercado energético, pero podrían tener efectos duraderos en la floreciente industria de gas natural estadounidense. Estados Unidos representa actualmente solo el 5,5%, o 4,3 millones de toneladas métricas, de las importaciones totales de GNL de China. Mientras tanto, se prevé que la demanda interna de gas de China aumente de 14,05 billones de pies cúbicos (398 x 109 m³) en 2023 a 18,4 billones de pies cúbicos (522 x 109 m³) para 2035, según datos de la AIE. China se consideraba un mercado clave para el crecimiento del sector estadounidense de GNL, cuyo suministro se duplicaría, alcanzando aproximadamente 200 MTPA para 2028, desde 100 MTPA en 2024. Se esperaba que la participación de China en el consumo de GNL estadounidense aumentara, con importadores chinos comprometiéndose a comprar casi 20 MTPA de terminales de exportación estadounidenses, tanto existentes como nuevas, en contratos que a menudo superan los 20 años, según datos de Reuters.
Estos contratos a largo plazo son el motor de las empresas estadounidenses que buscan financiación para proyectos de GNL. La guerra comercial entre Estados Unidos y China pone en peligro la disposición de China a firmar nuevos contratos de suministro, y existen otros actores listos y capaces de intervenir. El 17 de marzo, China Resources Gas International firmó un acuerdo de compra de GNL a 15 años con la australiana Woodside Energy Group Ltd. En virtud del acuerdo, Australia comenzará a suministrar 600.000 toneladas de GNL al año en 2027. Si bien esa cantidad podría considerarse pequeña, el mensaje que transmite es enorme. Durante la primera guerra comercial entre Trump y China en 2018, el GNL se metió un poco en la pelea, pero se mantuvo mayormente en la periferia. Esta última guerra comercial de Trump amenaza con desvincular al mayor comprador y vendedor de GNL del mundo.







