Por Daniel Foelber
Maas Energy Works (MEW) desarrolla, posee y opera proyectos de digestores anaeróbicos basados en residuos lácteos y de gas natural renovable (GNR) en todo Estados Unidos. MEW ha estado internalizando cada vez más sus sistemas de limpieza y compresión de gas.
¿Qué lecciones clave han surgido durante el último año? ¿Cómo están adaptando los sistemas para climas más fríos, como Dakota del Sur, y entornos más rigurosos, como el oeste de Texas?
La lección más importante ha sido que el rendimiento proviene de perfeccionar continuamente los pequeños detalles que impulsan la eficiencia y el tiempo de actividad.
Con la internalización de nuestros sistemas de limpieza y compresión, nos hemos centrado intensamente en los fundamentos de la ingeniería. Esto incluye establecer los esquemas de anclaje adecuados para los equipos rotativos a fin de reducir la vibración y el desgaste, ajustar con precisión los sistemas de trazado de calor y eliminación de condensados para que funcionen de manera constante en el campo, y seleccionar e integrar los paquetes de sensores adecuados para obtener datos precisos y fiables. Ninguno de estos elementos es nuevo o revolucionario por sí solo, pero, en conjunto, son los que permiten que una instalación funcione sin problemas y con un tiempo de inactividad mínimo.
Un buen ejemplo es cómo hemos perfeccionado la forma en que se conectan los sensores a nuestras tuberías. Hemos elegido configuraciones integradas de válvulas de bloqueo y purga (block-and-bleed) en lugar de los sistemas más complejos de válvulas múltiples tipo árbol de Navidad. Ese tipo de simplificación y estandarización es común en la industria del gas en general, pero los sistemas de biogás todavía están poniéndose al día. En un sentido más amplio, seguimos adoptando los estándares de diseño, redundancia y fiabilidad habituales en la industria del gas y petróleo.
A medida que nos expandimos a nuevas regiones, esas lecciones se aplican en entornos operativos muy diferentes. En climas más fríos, como Dakota del Sur, el enfoque se centra en el aislamiento, el trazado de calor y los sistemas de calefacción para garantizar que los equipos sigan operativos en condiciones invernales. También estamos incorporando más estructuras cerradas para proteger mejor los equipos y mantener condiciones operativas estables.
En el oeste de Texas, los desafíos cambian hacia el calor, el polvo y los vientos fuertes. Allí, hemos realizado modificaciones en el diseño de las cubiertas de las lagunas para mejorar su durabilidad frente a vientos intensos. Asimismo, estamos implementando estrategias operativas y de monitoreo meteorológico que nos permiten responder de manera proactiva. Por ejemplo, cuando se pronostican vientos fuertes, podemos ajustar las operaciones, incluida la retirada anticipada de las cubiertas, para reducir la tensión sobre el sistema.
En todos estos entornos, el principio fundamental es el mismo: un rendimiento fiable es el resultado de ejecutar correctamente una gran cantidad de pequeños detalles de ingeniería.
Dakota del Sur y el oeste de Texas fueron identificados como mercados clave para el crecimiento. ¿Cómo es el despliegue actual y cómo avanza el desarrollo según lo proyectado? ¿Cómo mantiene MEW la operatividad en una base de activos creciente y distribuida?
Hemos logrado avances constantes en ambas regiones, aunque la escala actual sigue siendo relativamente modesta. En el oeste de Texas, hemos desplegado dos sistemas de acondicionamiento de gas de ciclo completo construidos por nosotros mismos, y tenemos otro proyecto en desarrollo. En Dakota del Sur, contamos con un sistema en funcionamiento y varios más en cartera. Existe un crecimiento real, pero aún no a gran escala. Ese ritmo está estrechamente vinculado a las condiciones generales del mercado que afectan a toda la industria. Si bien esto ha moderado el ritmo de nuevas construcciones, también ha tenido un efecto positivo: ha fomentado un enfoque más disciplinado, con modelos financieros más rigurosos, planes de construcción más detallados y, en última instancia, proyectos mejor posicionados para el futuro.
A medida que nuestros sistemas se han expandido por varios estados, también hemos evolucionado en nuestra forma de gestionarlos. Uno de los cambios más importantes ha sido la implementación de un rol híbrido de liderazgo en las instalaciones. Incorporamos a un supervisor de obra durante la construcción que, una vez que la instalación entra en funcionamiento, pasa a ser operador a tiempo completo. Esa continuidad es fundamental. La persona que opera la instalación es la misma que ayudó a construirla, lo que se traduce en un conocimiento más profundo del sistema y en un mejor rendimiento a largo plazo. A menudo decimos: “Tenemos buenos empleos para buenas personas”. Y realmente contamos con buenas personas al frente de nuestras operaciones.
Hemos complementado esa responsabilidad directa en el sitio con una sólida estructura de soporte remoto. Nuestros equipos tienen acceso a monitoreo en tiempo real, cámaras, conectividad Starlink y un conjunto completo de sensores y herramientas de generación de informes. Además, estamos implementando sistemas mejorados de alerta de seguridad y medio ambiente que notifican al personal sobre cualquier factor que pueda afectar el rendimiento, como fenómenos meteorológicos, problemas con los equipos o posibles incidencias en el sistema de gas.
Se trata de un modelo híbrido que combina operadores en terreno con una supervisión técnica centralizada. Esta combinación nos permite mantener un alto rendimiento en una base de activos creciente y cada vez más distribuida.
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